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Frank O. Gehry en Sala delle Colonne en Ca’ Giustinian



Esta mañana he estado en la presentación de Paolo Baratta, presidente de la XII Bienal de arquitectura de Venecia sobre Biennale Works in progress eleven years: projects completed and underway.



Una fugaz aparicion Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa de La oficina japonesa SANAA, premio Premio Pritzker 2010 y Directores artísticos de esta XII Bienal dio un toque distinguido a la larga presentación de una sala abarrotada.



Una vez terminada la larga presentación Paolo Barata invito a subir a la recién restaurada Sala delle Colonne -una impresionante sala con frescos Venecianos- y en un instante, como quien pasaba por allí, apareció Frank O. Ghery. De estatura mediana y vestido de negro a la usanza de moda de arquitectos, como quien se dirigía haciendo un corto camino hacia la expo habilitada para la presentación de LUMA/Parc des Ateliers. La sala empetada de medios no hizo esperar su reacción y pronto Frank se fue fundiendo con un nutrido grupo de flashes hasta su pose a los fotografos junto a sus preciadas maquetas.



El edificio futura sede de la Fundacion LUMA y el master plan realizado de Ghery provoca una nueva bocanada de aire fresco a la arquitectura actual.
“No me gustan esas cajas de zapatos blancas”, afirmó Gehry en una entrevista en el pasado mes de Noviembre, durante la presentación de su reformada Art Gallery of Ontario (AGO), en Toronto, la primera obra de Gehry en su Canadá natal. “La neutralidad no es neutral, resta valor al arte”.



La estructura irregular la conforman unos ladrillos hechos de un amasijo de aluminio reciclado, que por su porosidad y aparente esponjosidad dan un carácter aparente de torre abstracta, como caída o deconstruida en una era nueva del material.



El bizcocho de millones de latas recicladas y compactadas dan este aparente resultado final a la fachada.



La zona de maquetas de experimentación de estudio era la muestra pedadogica que Ghery deja en la expo.



En bloques de madera



Pequeños ladrillos de madera



Bloques sobrepuestos.



Cartón deformado.



Realmente este arquitecto no deja indiferente a nadie y su creciente popularidad en EEUU incluso siendo un personaje de la serie de los Simpsons no deja lugar a dudas que sus proyectos formaran parte de la arquitectura mas singular de la historia.


Jmmag con Ghery durante la presentación.

Sus edificios, incluida su residencia privada, se han convertido en atracciones turísticas. Muchos museos, empresas y ciudades buscan a Gehry, como un sello de prestigio, antes que por el producto que puede entregarles.
Sus trabajos mas conocidos son el museo Guggenheim de Bilbao, el Walt Disney Concert Hall en Los Angeles, el proyecto de experimentación musical de Seattle, el museo Weisman de Minneapolis, las casas danzantes de Praga, Checoeslovaquia y especialmente su residencia en Santa Mónica, California, detonante de su carrera arquitectónica como “starchitect”, y que lo sacó de su etapa de “arquitectura de papel”, fenómeno por el que muchos arquitectos famosos han pasado durante sus años de formación, en los cuales experimentaron exclusivamente en planos antes de recibir un encargo de importancia internacional.


Gehry, cuyo nombre real es Ephraim Owen Goldberg, nació el 28 de Febrero de 1929 en una familia judía polaca en Toronto, Ontario (Canadá). Cuenta que de pequeño su abuela jugaba con él a construir ciudades usando trozos de madera y que su abuelo, quien tenía una ferretería, le daba trozos de metal corrugado, mallas metálicas y otros materiales metálicos para que construyera cosas. “Mi abuela siempre abría un pequeño armario en la esquina y sacaba trozos de madera. Entonces se sentaba conmigo en el suelo y construíamos casas y ciudades y cosas así”, relató. “No sé por qué lo hacía, pero se ha convertido en mi vida”.
Sus padres le enseñaron dibujo y lo introdujeron al mundo del arte. “Mi padre pensaba que yo era un soñador, que no llegaría a desarrollar nada específico”, dice Gehry, pero su madre intuyó sus capacidades y lo forzó a estudiar arquitectura. En 1947 Gehry se fué a California, donde trabajó y simultáneamente estudió en Los Angeles City College, para luego graduarse como Arquitecto en la University of Southern California en 1954. Posteriormente estudió planificación urbana en la Harvard Graduate School of Design sin completar el curso. A pesar que en estas escuelas Ghery fue educado dentro de la tradición modernista, no siguió esta línea, ni tampoco la del post-modernismo. En realidad siempre ha estado en sintonía con la comunidad artística de Los Angeles: Ed Moses, Billy Al Bengston y Ron Davies entre otros, y ha expresado que se siente mas a gusto con los conceptos propios del arte que con programas arquitectónicos. Para Ghery, no existe una clara división entre la arquitectura y el arte. “después de todo”, dice Ghery “Miguel Angel diseñó edificios”. Lo que realmente le interesa es la expresión artística de un edificio: su forma y sus cualidades escultóricas.

Otra influencia importante fue Frank Lloyd Wright. Ghery se dejó seducir por la idea romántica de Wright como el iconoclasta que forja su propio camino y por la noción de Wright como el “heroico arquitecto solitario”.

En 1952 su novia (posteriormente su primera esposa) lo convenció de que se cambiara el apellido de Goldberg a Gehry. En 1962 abrió su propio estudio en Santa Mónica, siendo conocido como un arquitecto que diseñaba pequeños edificios y residencias utilizando materiales poco ortodoxos y baratos. Posiblemente, lo que mas lo caracterizo entonces y aún hoy día, es la gran capacidad de Ghery para conectarse empáticamente con sus clientes, haciéndoles partícipes del proceso de diseño creativo. “El cliente hace toda la diferencia. Es quien me permite saltar al vacío pero al mismo tiempo impide que me caiga” dice Ghery.

Gehry obtuvo su primer encargo europeo en 1987 para la firma internacional Vitra, quien le pidió un edificio para su museo en la ciudad de Weil Am Rhein, en Alemania. Este encargo se convirtió en el punto de quiebre en su práctica arquitectónica, ya que marca el inicio de la incorporación de formas escultóricas, dejando atrás la tradición rectilínea. Poco después, sus colaboradores descubrieron las primeras versiones de softwares computacionales para diseño tridemensional (CATIA, computer aided three-dimensional interactive application) que le permitió adentrarse en el mundo del diseño asistido por computación, para la estructuración y materialización de sus proyectos.

Fue un trabajo arduo, hasta que en 1991 recibió el encargo del Museo Guggenheim de Bilbao, que se construyó seis años después. Su diseño, que semeja un barco, con el espectacular techo de titanio plateado, lo convirtió en el gurú internacional de la vanguardia arquitectónica. El Guggenheim de Bilbao es el resultado de años de experimentación con materiales a través de la aplicación de conceptos estructurales mediante CAD y últimamente, con softwares utilizados en la industria aero-espacial. Sin embargo, el diseño se relaciona con las formas libres de la arquitectura vernácula de Los Angeles, así como muestra una gran apreciación por el Kistch americano. Al respecto, Richard Serra comenta que: “El ha sido capaz de introducir elementos de mal gusto e invenciones formalísticas que rompen con la tradición históricamente establecida. Y lo digo en el buen sentido de la palabra, lo digo en el sentido de que Ghery ha introducido materiales no arquitectónicos en sus obras en un acto de valentía”. Desde ahí en adelante su trayectoria ya pertenece a la historia.
Como buen canadiense, Gehry es un ferviente fan del Hockey sobre hielo, y jugó durante un tiempo en una liga de hockey que organizó en su oficina. En 2004 diseñó el trofeo para la Copa Mundial de Hockey. Actualmente tiene las dos nacionalidades: canadiense y norteamericano. Vive en Santa Mónica, California y su actual oficina está ubicada en Los Angeles.

La “Casa Danzante” de Praga, el “American Center” de París y sobre todo la sala de conciertos de Disney en Los Angeles, inaugurada en 2003 tras una larga historia de dificultades, se convierten en otras señales distintivas de su trabajo. Posiblemente el mejor y mas completo proyecto de Gehry, la sala Disney es una de las más bellas del mundo, con su mezcla fascinante de acero pulido y cálida madera. Los críticos lo acusan de repetirse, pero la mayoría de la gente está fascinada con la valentía, el amor a la vida y la fantasía desbordante que imprime a sus obras el ganador del Pritzker. Actualmente trabaja en el Museo de la Tolerancia en Jerusalén y en un enorme proyecto en Abu Dhabi “La cuestión fundamental es: ¿podré terminarlo antes de morir?”, se preguntaba Gehry hace ya tres años. Además de edificios este arquitecto estrella diseña muebles (“Easy Edges”, “Knoll International”), joyas y objetos domésticos. En una empresa separada llamada Gehry Technologies ofrece un software especial de arquitectura que facilita la realización de los planos mediante el cálculo con modelos en tres dimensiones y que permite además el cálculo exacto de los costes. “Y eso que yo no tengo ni idea de cómo se prende una computadora”, bromea, lo que refleja su agudeza comercial e ilustra acerca de la tremenda ambición que ha empujado su carrera. ¿Puede haber sueños después de tanto éxito? “Siempre he querido construir un hospital, una iglesia o una sinagoga”, admitió hace poco Gehry. “Pero no me postulo para ello. Espero a que llegue. Soy supersticioso en eso”. El 28 de Febrero de este año (2009) Gehry cumplió 80 años, enfrentando una cierta incertidumbre respecto de sus proyectos en desarrollo, debido a la recesión mundial. Para muchos críticos y colegas arquitectos, Gehry hoy día es posiblemente el arquitecto mas famoso del mundo (vivo y en ejercicio de la profesión). Algunos llegan a decir que es el talento arquitectónico norteamericano, más importante después de Frank Lloyd Wright. Sin duda Gehry ha sido capaz de convertir su oficina, Gehry Partners, en una muy eficiente máquina, capaz de producir diseños digitales a partir de los sketches iniciales que Gehry hace sobre cualquier pedazo de papel que tiene a mano, los que se transforman en esos sorprendentes edificios que caracterizan su aproximación a la Arquitectura. Esta fuerza interna lo llevó a la cima, desde donde – hoy día – observa, nos imaginamos que con bastante preocupación, cómo los tiempos catastróficos que asolan al mundo han hecho que casi la totalidad de los financistas de los proyectos que tiene en estudio o ya en desarrollo, hayan desaparecido como por obra de magia. Para que hablar de los posibles financistas de futuros proyectos, pero en esto Gehry es uno más de los “starchitects” mundiales que han visto alejarse un futuro dorado de grandes obras de arquitectura. Por lo menos hasta que la situación económica se consolide, pero la historia de las recesiones nos indica que nunca vuelve el mundo a ser igual una vez que la crisis se disipa. Seguramente lo peor de esta situación para Ghery es haber visto desvanecerse dos proyectos que constituían su coronación definitiva: Los Angeles Grand Avenue y Brooklyn Atlantic Yard, ambos son enormes desarrollos inmobiliarios que han sido suspendidos hasta nuevo aviso. “Toda mi vida quise hacer proyectos como estos”, comentó Gehry, “Y nunca recibí un encargo hasta ahora, en que tengo dos. He dedicado los últimos cinco años a su desarrollo y de pronto ambos han sido detenidos. Te deja una sensación de vacío en los huesos”, dice Ghery.

La respuesta de Ghery a la crisis, al igual que en la mayoría de las grandes oficinas y consorcios arquitectónicos, ha sido la de reducir personal. De hecho, su oficina hoy, tiene la mitad del personal que hace un año atrás, además de enfrentar una creciente crítica de sus pares hacia la visión y forma de desarrollo de sus proyectos, que desde Bilbao a la fecha manifiestan los excesos combinados de la celebridad combinado con el exceso de dinero fácil. Estos críticos señalan que estos “diseños de autor” que reafirman su calidad de “starchitect”, le han permitido alejarse de la corriente mundial que busca diseños eco-amistosos, además de no involucrarse en esfuerzos por disminuir la pobreza mundial colaborando con diseños dirigidos a mejorar la calidad de vida en ciudades y áreas rurales. No obstante estas críticas, que reflejan la visión de una generación de recambio que se está posicionando en USA y Europa, el ascenso al pináculo de la fama global que ha tenido Ghery en la última década así como la brusca desaparición de enormes iniciativas inmobiliarias, en las que se encontraba trabajando a todo vapor, constituyen un fenómeno rara vez visto en la historia de la arquitectura. Durante estos años parecía que las maquetas para proyectos – esta para Panamá, esta otra para Princeton, etc. – que se apilaban una sobre otra en su estudio y la llegada de cada vez mas profesionales a trabajar en su oficina, no tenía fin. Hoy la oficina es un remanso de calma ya que los dos mega proyectos han sido suspendidos. No obstante la lluvia de críticas y de movimientos ciudadanos iniciados por la gente afectada por estos proyectos, Ghery cree que se trata de dos ejemplos de mejoramiento integral de barrios decadentes, lo que redunda en un beneficio para todos. Los residentes contraatacan diciendo que no han sido ni consultados, ni integrados al proceso de toma de decisiones en la planificación de sus propios barrios y acusan a Ghery de prestarse para crear una situación nueva que les será totalmente excluyente, debido a la plusvalía en el precio del suelo que se espera generar.
No es de extrañar que Ghery haya aceptado con enorme alivio el encargo del nuevo museo Guggenheim de Abu Dhabi. Según dice Ghery “Me pareció difícil hacer este proyecto, ya que está muy lejos, es una cultura diferente y estoy muy viejo para meterme en esto”, sin embargo agrega “si no fuese por este proyecto, mi oficina sería mucho mas chica hoy día. Ha sido la salvación para nosotros”.
Ahora en sus 80 años, Ghery observa con preocupación el futuro inmediato y toma ciertas precauciones respecto de su estudio de arquitectura. Hay que considerar que se inició en la carrera haciendo construcciones muy baratas pero llamativas, mediante el uso de materiales corrientes usados imaginativamente. Esto siempre ha sido una constante en su búsqueda de como reducir presupuestos, lo que lo coloca en una posición ventajosa frente a la crisis, por lo menos en comparación con los otros “superstars” de la arquitectura, para quienes los presupuestos solo son un marco de referencia general, sin mayor importancia.”Estoy dispuesto a trabajar en metal corrugado nuevamente” dice Ghery ”Es fácil y divertido ¿Para que gastar todo ese dinero en terminaciones fantasiosas? No se necesitan en realidad y uno se puede expresar apasionadamente usando materiales simples”.

En otra esfera, Ghery ha abandonado sus sueños de irse a vivir a París o de construirse una casa en tres sitios adyacentes que compró en Venecia, para “que fuese un ejemplo mundial”, en cuyo diseño ha trabajado intermitentemente en los últimos años. Mas bien ha decidido repartir estos sitios entre su hijo y dos de sus colaboradores mas cercanos. Va a seguir viviendo en la famosa casa de Santa Mónica, que compró y remodeló en 1978, después de un fracaso matrimonial y profesional. Cualquiera que sea donde decida pasar sus últimos años, su legado permanecerá – especialmente en Los Angeles – donde fuera precedido por grandes de la arquitectura como Richard Neutra, Charles y Henry Greene, Rudolf Schindler y otros. Pero si estos arquitectos trajeron el mundo a Los Angeles, Ghery ha hecho lo contrario: con sus proyectos enraizados en la estética suelta e informal de su ciudad de adopción, ha llevado Los Angeles al mundo.
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